“Hemos venido a las nueve menos cinco y había unas veinte personas esperando”, explicaba Pepa. Y añadía: “Podría haber subido en el primero, pero he dejado que pasaran delante para ver lo que pasaba, si se caía o no se caía… He dejado pasar porque los principios siempre son difíciles y he preferido ir en el segundo”. Pepa recordaba el hundimiento que sufrió Muebles Peralta en Dos Hermanas (Sevilla) hace siete años y por el que murieron cuatro personas y 126 resultaron heridas.
Además, Pepa había seguido las instrucciones de la guía para debutantes que ha distribuido Ikea con el catálogo y con periódicos aragoneses y lo llevaba todo preparado. “Llevo la lista hecha, con referencias, color, pasillos, almacenaje… Y he decidido ir hoy porque tengo ocupado el resto de la semana y el fin de semana no se podrá ir…”. Muchos decían lo mismo y la mayoría señalaba que sólo pensada dar una vuelta para ver qué encontraba en Ikea.
Unos minutos después, llegaban a Ikea los primeros visitantes
Los mismos consejos que repetía el vídeo que se proyectaba dentro de los autobuses: “Hola, soy Erick y voy a contaros cómo comprar en Ikea…”, empezaba el vídeo. Aunque los más de cincuenta pasajeros comentaban entre ellos cómo se iban a organizar la visita o se reían al ver toda la cola que empezaba a generarse en el Paraninfo.
Alfredo, por ejemplo, llevaba casi una hora esperando antes de poder subirse al autobús. Y ha logrado subir en el tercero. “Ya pensaba que habría mucha gente, pero como estoy jubilado no tengo mucha prisa… Y hasta que no hagan la entrada por el cuarto cinturón, se montará mucho follón”, comentaba Alfredo, para quien no era su primera vez en Ikea, ya había visitado uno de los establecimientos de la cadena sueca en Londres.
Hasta el sábado, Ikea fletará autobuses gratuitos cada veinte minutos desde las 9.30 y hasta las 20.30 horas, “aunque si se llenan, saldrán antes”, aseguraba una de las azafatas que se encargaban en el Paraninfo de que todo saliera bien. Sofía, por ejemplo, iba apuntando las matrículas de los vehículos, las personas que subían (54 ó 55) y la hora de partida de cada uno de ellos. “Me han llegado a preguntar si apuntaba todos los nombres. Imagínate qué caos si tuviera que hacer eso, no acabaríamos nunca”, exclamaba. Y, aunque para muchos el éxito de los autobuses parecía inesperado, Sofía asegurada que entraba dentro de lo previsto por la compañía: “La verdad es que esperábamos tal éxito”. |